8 de junio de 2007

LT- CUANDO TE DUELE LA MUELA (PARTE III)

Siguiendo el análisis de Neguijón, de Fernando Iwasaki, hablaremos sobre el espacio número dos:

LIMA COLONIAL

Noten que he colocado "Lima Colonial" y no simplemente Lima, por que creo que es importante tener en cuenta como eran entonces. Como ciudad, la veo como símbolo de la imagen del control, del orden aparente. La tendencia barroca se ve ahí. Como muchas de las ciudades virreinales, las casas estaban dispuestas en forma de la popular "cuadrícula", un plano ordenado que mostraba la gran confianza que tenían en las posibilidades de su ley:

En el centro estaba la Plaza Mayor, en el caso de Lima, arriba estaba la Casa de Pizarro, y a la derecha de la Plaza estaba la Catedral. El centro del poder político, religioso, y el poder central. Ellos pensaban que la ley, la letra, podía ordenar el mundo, así que usaban ese plano para todas sus colonias. Cada manzana se divide en cuatro solares, y mientras un ciudadano era un conquistador más respetado o descendiente de alguno, tenía una casa más cercana al poder central. Mientras menos importante eres, más lejos se vivía del poder centralizado. ¿Qué observamos aquí entonces? Que el espacio se jerarquiza. El espacio jerarquizado es consecuencia directa de la imposición de la metrópoli española.

¿Y qué pasa en la novela? Pues, Gregorio de Utrilla, que aquí es dentista años después de lo ocurrido en Sevilla, coloca su puesto entre las calles Plumeros y Mantas, lejos del poder oficial, y la gente acude a su llamado de campana. Iwasaki, con mucho humor, describe como a todos les dolía algo distinto esa mañana, pero cuando escucharon el "sollozo" de la campana de Utrilla, a todos les duele las muelas (dándonos a ver que tan fácil de sugestionar es la gente, manipulados y convencidos de la existencia del neguijón) y se dirigieron a él cual "gente caminando en romería, como cofrades" a través de las calles sucias y pestilentes. De verdad que es una escena terrible. Pero la descripción de tal emula el hecho de que la suciedad es concebida en el imaginario como otra jerarquía social, una ciudad donde la corrupción está por todos lados. Hasta lo hueles (muertos bajo Iglesias, caballos putrefactos), todo te lleva a pensar en la corrupción de la carne barroca, la ciudad parece ser pacible a que estas ideas disparatadas calen en mí, el espacio, el contexto es propicio para eso. El dentista iguala a todos, lejos del poder central, y todos responden por igual. Ahí la jerarquía se rompe.

El Inquisidor Tortajada representa a un organismo del poder oficial. Hasta ve a Luisa Malgarejo (quien el pueblo creía Santa) como un fraude, una impostora porque está gorda y no ha sufrido el dolor. Él la ve como una mera supersticiosa, y, sin embargo, todo el mundo cree en ella. Totajada representa a una institución oficial, pero no tiene influencia. Para él Luisa habla puros disparates, pero la vida diaria limeña va en oposición a lo oficial. Luisa así rompe también con la jerarquía, porque creen en ella hasta gobernadores y gente del poder oficial.

Sin embargo, para mí, puede que Luisa sea la más cuerda de todos los personajes. Luisa postula una idea de fe. A pesar de ser supersticiosa, ella apela siempre a la fe y no al dolor físico. Para Utrilla y Tortajada todo se basa en el dolor; es más, para Utrilla la religión es una excusa para atrapar el neguijón. No obstante, son Utrilla y Luisa los que aquí rompen con la jerarquía, como ya lo hemos mencionado. Así, la mesa de Utrilla, donde todos están reunidos, se convierte en el centro de la ciudad. El mundo popular organiza este espacio nuevo, donde acude desde el más poderoso a todos.

Ahora se preguntarán, ¿y a qué viene todo eso? ¿Por qué Rogger se obsesiona tanto con la ruptura de jerarquías? Les explico. Aunque esto sucede años después del acontecimiento de Sevilla, creo que aquí también se produce una tropelía. Hay aquí, en Lima, una sensación de disparate. ¡Sí! ¡Esa es la palabra! Me gusta. En el caso de Tortajada, a pesar de ser del poder central, no puede mandar a la hoguera a Luisa, aunque es lo que más quiere. Hay desorden en medio del supuesto orden; y el diario popular lo reorganiza por puro disparate. Yo hasta me atrevería a decir que el disparate ordena la ciudad. Aquí, en Lima, hay menos control. En Sevilla, la forma de organización de la ciudad está más cercana al poder, por lo tanto es más ordenada (y si hay una revuelta, viene un representante y lo arregla). En cambio, Lima, más lejos del poder central, la metrópoli no tiene más el control. Si hay locos con sus disparates (se nota que me ha gustado la palabra) en España se controla en un abrir y cerrar de ojos (en el Universo simbólico de Iwasaki, ojo); en Lima, los locos ya no importan, no se puede con ellos. Aquí vuelve la idea que desde Europa se lee el mundo.

Para enfatizar este punto, les cuento la respuesta de un Lord a la Reina Isabel, después de que esta haya leído libros sobre América y las Indias y le pregunte: "¿Por qué son tan salvajes?" La respuesta, que ha quedado como dicho, es la siguiente: "Así es la vida en el trópico." Sería lo mismo decir "son así de manera inherente" o "porque no son europeos". Es esta visión europeizante que se mantiene y se mantuvo por mucho tiempo la que Iwasaki quiere criticar. Recordemos que Hitler y el antisemitismo nazi sucedió aproximadamente hace sesenta años, relativamente poco tiempo. Aún hay muchos tipos de culturas discriminatorias. Nuestra propia sociedad lo es.

Vemos también, como Utrilla piensa si Luisa, en Europa, disfrutaría de tanta fama de santidad sin ser perseguida por la Inquisición. El mismo había sido perseguido por la Inquisición calificado de hereje y nigromante por relacionar la medicina con los elementos, y fue castigado... ¡exiliándose en Lima! ¡Y viajó con un Virrey hasta acá! La parodia no puede seguir. Utrilla decía que así como el semen no necesitaba de una mujer para concebir (idea de la época, en la cual la mujer no tenía capacidad generativa, si ponías el semen en un vaso y les dabas las condiciones propicias ¡plump! salía un bebé) también el diente sembrado en la tierra engendraría neguijones. Eso le valió ser expulsado hacia el trópico. Era peligroso allá, pero en Lima, estás en tu salsa hermano. De esta forma se quiere criticar, como repetiré hasta el cansancio, la visión europeizante discriminatoria, de que el trópico por estar más alejado del poder central requiere de menos control. El criminal, aquí, es influyente; la mayoría es supersticiosa, con una religiosidad infantil, son locos, disparatados, todos dentro de un saco de carnaval, donde la más cuerda, paradójicamente, es Luisa, una mujer que por lo menos, escapó al dolor que todos buscaban.

Nota: Respecto a la idea de que la mujer era carente de capacidad generativa, sabemos que el hombre, a través de la historia, se ha esforzado mucho por rebajarla. La mujer ha sido muy batida, en un esfuerzo constante por minimizarla y mantenerla bajo una jerarquía injusta. ¿Saben por qué? Claro que sí, por el miedo. Tenemos que admitir muchachos, que ellas tienen poder sobre el hombre. Mucho poder. Mucho más poder del que impulsaba la creencia en ese gusanillo corruptor, el neguijón, que hacía creer en los más locos disparates. ¿No están de acuerdo?

¡Pronto pondré el último!

1 comentario:

TTT dijo...

el miedo. Tenemos que admitir muchachos, que ellas tienen poder sobre el hombre. Mucho poder. Mucho más poder del que impulsaba la creencia en ese gusanillo corruptor, el neguijón, que hacía creer en los más locos disparates. ¿No están de acuerdo?

...primicia calientita chocherita...


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