30 de junio de 2007

CI- NEVER SHALL WE DIE (PARTE I)

¿A quién no le gustan las historias de piratas? A mí me encantan. Les dije que hablaríamos pronto sobre algunos amigos piratas. Qué levante la mano el ser humano a quién no le apasionan los relatos de tesoros, aventuras, odiseas marinas, monstruos y luchas sin fin. ¿A quién? Bueno, a costa del gran éxito de taquilla "Piratas del Caribe: En el fin del mundo" los piratas han recobrado un gran lugar en nuestros temas afines. Pero, ¿quiénes eran en realidad los piratas?

Entremos un poquito en la historia. Los piratas son tan antiguos como la navegación misma. Sus actividades consistían en atacar embarcaciones privadas o estatales, las amotinaban, subyugaban, usualmente en aguas internacionales o en lugares no sometidos a la jurisdicción de ningún Estado. Y bueno, con el claro propósito de robar su carga, exigir rescate por los pasajeros, convertirlos en esclavos y muchas veces apoderarse de la nave misma. ¿Pero de ahí viene su nombre? No. En una fuente encontré que el vocablo pirata viene de un primitivo "esfuerzo" por enriquecerse en aventuras. Sin embargo, en otro lugar encontré (a veces es muy difícil que los linguistas se pongan de acuerdo) que viene de "repuesto" o de "reemplazo", por lo que en el pirata, cada una de las partes de su cuerpo era intercambiable. Una pata de palo, un ojo de vidrio (o de madera), un garfio en vez de mano, etc. Usaban barba larga para cubrir las cicatrices de su rostro, daños causados por una vida peligrosa, llena de violencia. Hoy en día "pirata" se usa de forma parecida. El disco pirata es el disco bamba, falso, no el original, sino una copia. El de repuesto, porque "no se pudo" conseguir el otro.

Tal vez no mucho de esto haya salido en la película pero, me lleva a pensar un poco en lo que nos conforma. ¿Somos intercambiables? No hago ninguna alusión de los Transformers (película de Michael Bay que se estrena en pocos días) sino, a nosotros, como humanos. ¿Podemos suplantar lo que somos, por algo artificial? ¿Podemos quitarnos nuestra identidad a tal punto de cambiar una parte natural nuestra, por un reemplazo cualquiera? ¿Nuestra manera de pensar es reemplazable, o es que mejora constantemente, en continuo aprendisaje edificador? ¿Nuestras actitudes dependen del barco en que estemos subidos? ¿Nuestros principios son reemplazados por los de nuestros bucaneros aledaños? ¿Nuestra forma de actuar, de comportarnos, puede ser reempazada por el hostilidad de un garfio, la dureza de una pata, o la ceguera de un parche? ¿Nuestro corazón, lo que nos hace hombres verdaderos, puede ser reemplazado?

Creo que el hombre íntrego, que no sólo no traiciona a los demás, sino que no se traiciona a sí mismo, es alguien que no puede considerarse "reemplazable". Es firme en sus decisiones, y también lo es en sus principios. Tal vez piensen que ya me pasé con un sermón extraño, y ni he hablado de la película. Pero bueno, es cierto, tengo esa extraña y graciosa tendencia a no ver las películas sólo como película en sí, sino que me gusta notar qué cosas me podían llevar a reflexionar un poco. Pronto colocaré mi comentario de la película en sí.

Hablando un poco de ella, sabemos que Disney se basó en un juego de parque con el mismo nombre, en el cual la gente entraba con un barquito y se sumerjía al inmenso mundo que era el de los piratas. Animatronics reían, disparaban y cantaban la alegre canción "Yo-jó" mientras tomaban su jarra de ron. (Qué buen juego. Tal vez los aburriría ahora, pero en su época era un boom) Como le dije antes, a mi siempre me gustaron las historias de piratas. He escrito un par. Así que pronto tendré más que decir acerca de esta película, o mejor de las tres, ya que antes no las había mencionado en el blog. Y a pesar de las críticas, sin compararla con las anteriores, puedo decir una sola cosa: Piratas del Caribe: En el fin del mundo me gustó. Un poco predecible, no tan ingeniosa como las anteriores, ni tan graciosa, pero, desde el comienzo hasta el final, me mantuvo atento y emocionado, esperando ver más de Jack Sparrow, William Turner, Barbosa, Davy Jones y Elizabeth. Creo que tengo mucho que decir sobre esta película y no me da el tiempo ni el espacio, pero pronto lo añadiré, no sean impacientes, jeje. Por lo pronto pónganse a pensar: ¿qué partes de mí reemplazo? O mejor dicho: ¿hay partes de mí, que en determinada circunstacia, pueden ser reemplazadas por algo pirata? ¿Algo falso, una mentira, un engaño?

Héroes valientes son, los que a pesar de las tormentas marinas, pueden mantenerse completos, verdaderos, íntegros. Qué así sea.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ya saben... por eso compren originales, sino los canibales los perseguirán!!!

Rogger Vergara Adrianzén dijo...

O peor... los porkópteros peludos!!! (entenderán esto más adelante, jaja).

Anónimo dijo...

siiiiii porkóptero peludos!!!
pero ellos son lindos!!!


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