9 de julio de 2007

CI- NEVER SHALL WE DIE (PARTE II)

"Quince hombres sobre el cofre del muerto.
¡Yo-ho-ho, y la botella de ron!
El diablo y el ron hicieron el resto.
¡Yo-ho-ho, y la botella de ron!"
R. L. Stevenson, "La isla del tesoro"

¿Sabían como se llamaba la bandera pirata? Sí, esa con la calavera y las espadas, ¿lo saben? Pues, investigando, y para mi sorpresa, aquella bandera se llama "Jolly Roger". ¡Cómo yo! Tal vez a muchos no les agrade la idea de llamarse como algo pirata, pero Rogger, Roger, Jolly Roger, a mí me parece genial. Sé que se referían a otra cosa con ello, pero ¡disfrutemos de la coincidencia! Sé que les gustan las historias de piratas como a mí. La primera vez que leí La Isla del Tesoro, de Louis Stevenson, se quedó grabada en mi mente aquella canción que coloco al comienzo del post. Me parecieron geniales las aventuras que relataba, y luego me enteré que fue él quien reivindicó el relato clásico de aventuras, ante la aparición y el auge de la novela naturalista o psicológica. Una de sus historias que también me gustan es la de "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde"; para mí, pocas historias como esa narran la dicotomía interna del hombre de forma magistral.

A pesar de su éxito por sus escritos, la vida de este gran narrador no fue todo alegrías. A decir verdad, la enfermedad lo atacó duramente, llegando a morir de un derrame cerebral. Como el mismo dijo en una carta:

"Durante catorce años no he conocido un sólo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos."

Y siguió escribiendo. Su condición lo llevó a viajar por distintos lugares, terminando con instalarse en una isla del Pacífico Sur (no creo que haya sido Tortuga). Stevenson fue un hombre que luchó terriblemente con sus males. Desde que enfermó a los 30 años, hasta que lo enterraron en el monte Vaea, no tuvo oportunidad de disfrutar de buena salud. Sin embargo, muchos de aquellos problemas que Stevenson tenía, eran causados por él mismo. Muchas de sus dolencias estaban íntimamente relacionados con el alcoholismo. No todo tenía que ver con ello, pero, sumado a su enfermedad, el alcoholismo empeoraba su condición. ¿Y por qué tanto hablar de Robert Louis Stevenson? Tal vez piensen que él no tuvo que ver nada con la película Piratas del Caribe, y a primera vista es cierto (ya está bien muerto). Pero no podemos negarle la gran influencia que tuvo sobre las historias de piratas, y las aventuras en general. Y, personalmente, creo que él comprendió mucho lo que significaba, alegóricamente, ser parte de una tripulación pirata.

Seguro ya están confundidos y no encuentran la relación. Lo explicaré mejor. Un pirata puede saber lo que está haciendo, pero, llega un momento en que es simplemente parte de la tripulación. ¿Aún no está claro? La teoría del campo psicológico dice, que a mayor cantidad de gente reunida, en todos los casos, aumenta la emotividad y disminuye la racionalidad. ¿Recuerdan la frase que repetía Bootstrap Bill Turner, y los otros piratas de Davy Jones, en el Holandés Errante? Decían: "parte del barco, parte de la tripulación." Lo repetían constantemente, como un rosario, un conjuro, mientras se juntaban con el material del barco, y terminaban formando parte de su infraestructura. Sus cuerpos ya eran como parte del mar, una combinación orgánica entre pescado, marisco, barco y humano. De verdad que es terriblemente triste la figura del padre de William, perdiendo la memoria a cada minuto, con una esperanza agónica, siendo una viga más del barco maldito. "Parte del barco, parte de la tripulación." Me hace pensar tanto aquella frase. A veces, nos involucramos tanto con algo, (tal vez un pacto con algún pirata sin corazón, o alguna actividad absorvente) que el barco termina arrastrándonos, y, de pronto, sin saberlo, ya estamos con cara de pulpo y con manos de coral, siendo una pieza más en las paredes del barco. Sin identidad, sin libertad, nuestras prácticas nos poseen a nosotros, y no somos nosotros los que tenemos autonomía sobre ellas.

Robert Louis Stevenson, a pesar de que su afición por el alcohol le dañaba terriblemente el cuerpo, y le causaba grandes dolores, no escogió dejarlo. No podía. Sus quejas ante su enfermedad las tenemos ahí arriba, pero, ni aún así, pudo escoger dejarlo. Ya era parte del barco, no era ni tripulación, sino una tabla que soportaba la furia del mar, un mueble, sin control total sobre sí. Yo creo que la libertad reside en poder escoger. La verdadera libertad, está en decir que no, o que sí, fuera de presiones, fuera de impulsos, es saber calcular las cosas, y actuar conscientemente, según lo que realmente es correcto hacer (conocer los límites, tomar buenas desiciones). No estoy hablando del alcoholismo solamente (no piensen que por poner el caso de Stevenson y la canción Yo-jo me limito a eso), a pesar de que hay personas que tienen severos problemas con ello, y no pueden dejarlo (sino no existiría Alcohólicos Anónimos); sino me refiero a cualquier actividad que sobrepase nuestra voluntad. Jugar con el peligro, las consecuencias de nuestros actos, es como tratar de subir y bajar por un barranco: en algún momento la tierra se desprenderá y caeremos, arrastrados, junto con las piedras y el polvo. Cuando ya no remamos nosotros, sino que el barco nos jala, nos hunde, y nos convierte en parte de él mismo, es cuando más nos parecemos al desdichado Bill Turner, sin acordarse siquiera de lo que hace. Parte del barco, parte de la tripulación. Creo que Stevenson pudo sentirse así, sin poder dejar ni la enfermedad, ni lo que la causaba, sin poder escoger entre ninguna de las dos. Gran escritor, gran mente, lo admiro mucho, pero me apena su muerte y las razones de ella, afectando no sólo a él, sino a su amada esposa, y familia.

Todo esto me lleva a preguntarme también, ¿cuántos hombres van al cofre del muerto sin disfrutar de la verdadera libertad de navegar en mar abierto, realmente abierto? ¿Cuantos son absorvidos por la sociedad y lo que predica, cuántos no salen del campo psicológico? ¿Cuantos quieren dejar algo que los daña, que los absorve y hunde, y sienten que no pueden? ¿He salido yo? ¿Qué tan libres somos? Somos libres, ya lo hemos dicho, cuando podemos escoger. Y bueno, yo escogí ser diferente (lo intento de verdad), y disfrutar la libertad que Dios me da. Sé de varios que hacen lo mismo. ¿Y tú, eres parte de la tripulación?

"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Rom. 12: 2)

5 comentarios:

Rogger dijo...

Disculpen si está algo chiripiolcado, jajaja, pero lo escribí después de la derrota de ayer :( ... Piratas del Caribe tiene demasiado que dar, y aun tengo problemas para resumir, jeje. ¡Un abrazo!

karla dijo...

muy bueno, en serio muy bueno....
creo que esto solo confirma mi decisión...

Anónimo dijo...

ADORO PIRATAS EN EL CARIBE ES LO MAXIMO!!!!!!.....TIENEN UN MUY BUEN ARGUMENTO!!!!

Anónimo dijo...

Me encanta piratas en el caribe sobre too WILL!!!!....jajajaja...es lo maximo!!!

Kropper dijo...

lo de joly roger ya lo sabia jeje, hace poco era muy fan de Piratas, pero cuando llegaron los comics a mi vida abandone mi aficion por los piratas, pero me trae mu buenos recuerdos y tengo muchas cosas de piratas jeje

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